Billetes respaldados por oro enterrado: el "Fausto" de Goethe anticipó la política monetaria y la inteligencia artificial
En el canal de YouTube Understanding: All the Knowledge in the World, Al Sang-mu lee la segunda parte de "Fausto", de Goethe, como una advertencia sobre el apalancamiento excesivo y como un antecedente de la IA y del dinero basado en la confianza.
Al Sang-mu, extranjero del mundo de la inversión financiera, compara el precio del "apalancamiento excesivo" con el desenlace de la segunda parte de "Fausto", que Goethe escribió hace 200 años. Lo hizo en el canal de YouTube Understanding: All the Knowledge in the World, donde esa parte de la obra se lee también como un anticipo de la política monetaria moderna y de la inteligencia artificial (IA).
El precio de la ambición: del apalancamiento a la salvación
En la parte final de la obra, Fausto emprende un proyecto de reclamación de tierras al mar que impulsa un enorme cambio social, pero que acaba en una tragedia imprevista. Al Sang-mu lo comparó con "el precio del apalancamiento excesivo", es decir, de la inversión mediante deuda: el apalancamiento tomado para cumplir un deseo desmedido puede acarrear una catástrofe económica y social. En el vídeo afirmó: "Lo que estamos pagando es el precio de haber usado cosas como los ETF apalancados o la pensión nacional". Al hablar de las consecuencias inevitables de querer cumplir deseos desmedidos, mencionó también la reciente caída de la bolsa y la fiebre del apalancamiento excesivo, y sugirió que las preguntas filosóficas de la obra siguen vigentes en la economía actual.
La escena en que Fausto, en su último instante, confunde el ruido de su propia tumba al ser cavada con el de las obras de reclamación y grita "¡Detente!" eleva al máximo el carácter trágico de la obra. Al Sang-mu citó la frase de Goethe "mientras el hombre se esfuerza, está condenado a errar" para subrayar la naturaleza humana que persigue el deseo y el vagar inevitable que de ella se deriva.
El alma de Fausto no es entregada al diablo sino guiada por ángeles. Al Sang-mu lo calificó como "un punto que muestra que, pese al deseo y al errar del ser humano, la posibilidad de salvación sigue abierta". Según su valoración, el final de la primera parte parece algo absurdo, pero Goethe lo compensó con la segunda y completó así la esencia de la obra.
Papel moneda, núcleo único y criptomonedas
La segunda parte arranca en la corte de un emperador asfixiado por la crisis de las arcas. Los reyes europeos de entonces tenían difícil subir los impuestos a voluntad, porque el poder de los nobles era fuerte. Mephistopheles propone entonces, por medio del doctor Fausto, una solución: partiendo de la creencia de que en algún rincón del reino hay tesoros de oro enterrados, emitir billetes de papel con ese oro como garantía para inyectar liquidez y reactivar la economía. Al Sang-mu explicó que este sistema monetario se basa en un "pensamiento alquímico de núcleo único": igual que la alquimia tiene un núcleo (Core) que pretende convertirlo todo en oro, el sistema monetario actual funciona con una confianza centralizada.
El exespecialista en inversión financiera vinculó la escena con el fundamento de la política monetaria actual. "Esa imagen de emitir billetes insistiendo en que el oro está en algún sitio para activar la economía se parece exactamente a la política monetaria moderna", dijo, y añadió que "recuerda a cuando la Fed inyectó liquidez durante la pandemia de COVID-19". La escena se interpreta como una versión literaria del paso de una época en que el propio metal era dinero a un sistema monetario basado en el crédito y la confianza. Al Sang-mu señaló además la débil base del sistema: "Ni siquiera sabemos si el dinero se imprime de forma digital, y aun así trabajamos para recibirlo". Según él, "el ser humano se siente más cómodo con una estructura que alguien unifica que con una distribuida, y por eso se desarrolló la política monetaria centralizada". Mostró así su escepticismo hacia estructuras descentralizadas como las criptomonedas, y añadió: "Las criptomonedas tienen varios núcleos (Core), y los humanos no lo aceptan bien".
Homunculus, la IA que Goethe imaginó en un matraz
Al Sang-mu definió a Homunculus como "la IA de la ficción". Explicó que, así como el ser humano quiere crear algo a imagen de Dios, hoy se conecta con el deseo de crear agentes de IA mediante código y de dar forma a una IA física, es decir, robots. La imaginación de Paracelsus, alquimista del siglo 16 que sostenía que se podía crear un ser humano en un matraz mezclando semen, hierbas medicinales y sangre animal, enlaza así con la tecnología digital actual. Al Sang-mu analizó que el instinto humano de querer plasmar la imagen divina acaba traduciéndose en el anhelo por la IA y los robots. En la obra, Fausto inicia un viaje al pasado para conocer a Helen, la bella de la Antigüedad. En ese trayecto aparece Homunculus, interpretado como símbolo de la IA actual: un pequeño ser humano creado con fuego en un matraz por Wagner, discípulo de Fausto, que carece de cuerpo pero se describe como un ser intelectual muy inteligente.
Fuente: vídeo original (YouTube)
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